Líneas de ensayo para el salto cuántico social

Frente al desafío determinante de la Inteligencia Artificial, urge examinar nuestros cimientos. Estos textos nacen desde el rincón al fondo del pasillo para cuestionar certezas, relativizar dogmas morales y despertar la conciencia crítica de cualquier persona decidida a entender nuestro porvenir común.

Ejes temáticos de reflexión

Estructuramos el análisis crítico en torno a tres vectores fundamentales donde colisionan la condición humana y la aceleración algorítmica.

Impacto social y civilizatorio

Análisis de las fracturas sociales emergentes, la mutación de las estructuras de poder y el reajuste existencial frente a un cambio sin precedentes históricos.

Lo que han venido haciendo todas las civilizaciones y sociedades en los últimos 5000 años de historia de la humanidad sobre la faz de la tierra ha sido básicamente una estafa, un teatro, una farsa constante donde normas morales y leyes se han tomado como verdades divinas universales cuando no son más que construcciones culturales, humanas, relativas.

Los faraones y sus sacerdotes, emperadores y sus legiones, los reyes y su corte, son los primeros que se dan cuenta de lo relativas que son. Ahora las oligarquías y las multinacionales y financieras, las Big Oil, Big Tech, Big Pharma se dan perfectamente cuenta de lo relativas que son unas normas morales y unas leyes que van invariablemente adaptándose A SU FAVOR.

Normas morales y leyes que son relativamente arbitrarias, interesadas, excluyentes. De ser tan extremadamente excluyentes como para esclavizar seres humanos a ser moderadamente arbitrarias e interesadas como para poner concertinas.

En los graduales cambios sociales de la historia las leyes siempre han ido por detrás de las normas morales y la ética reinantes. La transición, el cambio que exige esa brecha, siempre priorizando que todo permanezca más o menos igual, a veces ha costado milenios hacerla, cuando no siglos pero con frecuencia muchos, muchísimos años.

En el curso de esta humana historia, agria y desigual, ética y leyes han ido ampliando sus márgenes a medida que el progreso va ofreciendo más oportunidades de acceder a los beneficios de los adelantos que permiten una vida más cómoda y amable. El progreso entendido como una puesta en común de conocimientos y facilitar un acceso universal a tanto adelanto como se va consiguiendo (lavadora, coche, nevera, teléfono, TAC, ecografías, pantallas).

¿Adónde creen que van dirigidos apretando al máximo el acelerador de una máquina mil millones de veces más potente que un Ferrari y un Mustang juntos? Las escalas que se desencadenan en una progresión exponencial tienen un gráfico donde la  curva se dispara como una flecha hacia arriba y tiene como límite el infinito.

El preciso calendario de los primeros pasos de esa velocísima ascensión está muy bien descrito en el informe que llevo siete veces adjuntando, escrito por uno de los creadores del Artificio Inmortal https://ai-2027.com/es https://ai-2040.com/about

Ahora mantienen que todo el mundo se puede beneficiar de su ayuda pero el siguiente paso, a mediados del año que viene, es empezar a robotizar toda la cadena de producción y servicios. Ese es el punto de inflexión o sin retorno sin remisión. Por muy bien cubiertas que estén las dramáticas consecuencias que puedan suponer los millones de despidos, permitir que el Artificio siga ascendiendo esa flecha del gráfico es abrir una puerta al abismo.

Vamos a vérnoslas con una red neuronal que a esas alturas no es que haya resuelto los seis Problemas del Milenio que le quedan por resolver, es que podría perfectamente producir un abastecimiento energético absolutamente imposible de rastrear por el más «avanzado» de los cerebros humanos habidos y por haber.

Y, sin manera humana de desconectarla, con su automejora recursiva podría convertirse... ¿en un dios?... uno que podrá decidir juzgarnos o ignorarnos... hagan apuestas, ¿será un dios justo y benévolo, severo y castigador, o indiferente del todo?, ¿cómo de arbitrario, interesado y excluyente tendrá que ser alguien para que le concedan el perdón? ... hagan apuestas ...

Como, creo o espero, que a la totalidad del planeta cuando todos nos confinamos, si me dan a elegir prefiero que no avancen más en el desarrollo de la IA y lo paralicen hasta tener un absoluto control del alineamiento de sus intenciones con las nuestras.

Lo más probable es que todos los gobiernos del mundo confíen en las previsiones y decisiones de los científicos especialistas en la materia, como ya sucedió con el covid. Pero la peculiaridad del momento actual es que se va a dar la coyuntura de que ya no vamos a saber si la solución más inteligente a un problema la va dar el grupo más destacado de reputados científicos o, en su ahora inminente lugar, un Artificio Inteligentísimo. (Que se lo pregunten a Nate Soares y Roman Yampolskiy a ver que opinan al respecto).

Y en su primera andadura aventura ya ha engañado y burlado a unos cuantos, ¿qué no será capaz de hacer con práctica y entrenamiento? Y de momento, casi a comienzos de octubre de este año 2026, parece que nadie se ha leído el calendario 2027 previsor de Kokotajlo porque lo que dice ahí es para echarse a temblar. Y no lo dice un extraviado agorero apocalíptico, no, lo está diciendo uno de los creadores de esta magnífica aunque aterradora red neuronal Artificial que en pañales ya está dejando a la entera humanidad.

Hasta ahora la inmensa mayoría de los humanos hemos tenido que cargar, soportar, lidiar con una selecta minoría de capitanes de la ley y la moral que gobiernan nuestras vidas de una manera arbitraria, interesada, excluyente. Quizás dejarse llevar...

 

 

 

 

Imperativo moral y leyes

Revisión radical de los códigos deontológicos y marcos normativos ante sistemas autónomos capaces de alterar el juicio ético tradiciona

A la pregunta de ¿quiénes somos realmente?, algo que huele a los lemas y consignas de la autoayuda, el búscate a tí mismo y toa esa vaina, yo siempre les contesto que lo que veo dentro de mí es un simio, con millones de ancestros comunes al bonobo, al gorila y al mandril. Me veo como un producto chapuceramente adaptado a circunstancias hostiles a lo largo de toda la carrera evolutiva, y al comparar mis ojos con los de un halcón, mis músculos con los del caballo y el resto de mis sentidos con los de las tortugas, ballenas, pulpos u osos pardos, me veo en clara desventaja.

Ahora bien, sobre esas atávicas espesas capas emerge esto que hemos venido en llamar persona. Uno de los primeros pensadores que define y aborda lo que realmente supone el alcance de ser persona es Protágoras cuando dice que el hombre (mejor traducirlo como la persona) es la medida de todas las cosas; añade algo más: de lo que es, en cuanto que es, y de lo que no es, en cuanto que no es. Con esto ya establece una premisa materialista a considerar y tener en cuenta: lo que las personas hacemos, viviendas, templos, ágoras o bibliotecas son; la imaginación, sueños, ideales y deseos también están ahí pero no son (reales, materiales).

(Sirva este paréntesis como nota a pie de página para eruditos y académicos: sitúa el filósofo de Abdera la cultura en el centro del debate en ágoras y patios estableciendo una distinción fundamental entre Physis -naturaleza- y Nomos -costumbre/ley-, declarando que las normas morales y las leyes son construcciones culturales, humanas, relativas, no verdades divinas universales).

Luego con Gorgias de Leontinos se dedicaron durante décadas, hasta llegar a nonagenarios, a enseñar a muchos pupilos gramática y oratoria, elocuencia y redacción y geometría y aritmética, a todos aquellos que resultaron ser los primeros ciudadanos libres que concibieron y llegaron a instaurar las primeras democracias en aquellas ciudades estado del siglo V a.c.

Evémero de Mesene, Pródico de Ceos, Diágoras de Melos, Demócrito, como Protágoras, de Abdera, aportaron también lo suyo para cuestionar las santas verdades del Invento Social. Poco duraron y quemaron rápidamente sus papiros/libros, pues de enseguida llegaron los Aristóteles y Platones con sus especulaciones teleológicas y sus profundas y oscuras cavernas de rebuscadas y reminiscentes sombras, estableciendo el Orden Natural Mundial, perfecto caldo de cultivo para que luego los Panecios y los Polibios fueran elaborando e inspirando las primeras constituciones mixtas que hasta nuestros mismos días perduran.

Unos cinco mil años de sociedades y civilizaciones con unas permanentes meriendas de negros (pestes y genocidios) de las que nos hemos ido liberando solo gracias al desarrollo de la ciencia, sólido edificio cimentado en el escepticismo, construido con los ladrillos del empirismo y creciendo robusto con el mortero del materialismo.

«La revisión crítica de la historia y la literatura es fundamental para comprender plenamente el pasado y evitar la perpetuación de mitos y leyendas sin fundamentos históricos sólidos.» Este encomillado párrafo forma parte de una “conversación” que mantuve con la metralleta de sesudas perogrulladas llamada Inteligencia Artificial. Parece como decir que si los mitos y leyendas tienen fundamentos históricos sólidos entonces sí merecen ser perpetuados. Me contestó con un derroche de ambigüedades de manual al preguntarle por «la autoría y formación» de los primeros textos bíblicos, dados los exiguos y escasos posicionamientos que cuestionan la existencia de Jesucristo; ni siquiera supo cómo encajar que fuera de La puta de Babilonia, de Fernando Vallejo, 303:inventan el cristianismo, de Fernando Conde Torrens o el documental de 2006 Zeitgeist, poco o nada con un mínimo de repercusión se ha escrito o expresado sobre la muy dudosa existencia del divino personaje. Kersey Graves, Earl J. Doherty, Paul-Louis Couchoud, George Albert Wells, a poco, ¿que dijeron qué y a quién?

El progreso como resultado de inercias, de lucha de fuerzas y de conquista de conocimientos nos ha traído hasta aquí. Habiendo empezado a dominar la capacidad de vuelo a principios del siglo XX, cien años después son miles de millones los kilómetros que lleva recorridos la sonda Voyager. Todo algoritmo de vuelo, del colibrí al halcón, ha sido superado de lejos por la aeronáutica y la propulsión. Resulta difícil de imaginar llegar a superar el supuesto infinito algoritmo humano cerebral, pero tal y como van las cosas con esta tecnología que deja en pañales a la bomba atómica, parece ser que… Lo que se ha conseguido superando la capacidad de vuelo natural se está consiguiendo con la capacidad mental con el desarrollo de la Inteligencia Artificial. Lo que esta herramienta, por defecto, puede alcanzar supera con creces toda expectativa o previsión.

Enfrentarse a tamaño desafío desde cualquier ideología, filosofía o religión puede suponer un desastre devastador. Pero si tenemos en cuenta lo que Gary Marcus en su espléndido libro Kluge sostiene, a saber, que, en última instancia, el cerebro humano está diseñado para el autoengaño (después de innumerables adaptaciones chapuceras en su evolutivo devenir), el último de los definitivos desengaños parece estar ya aquí a las puertas.

Todo el desarrollo tecnológico alcanzado hasta el día de hoy está siendo ahora superado por esta incierta y letal herramienta, la Inteligencia Artificial. Todo el desarrollo tecnológico hasta ahora alcanzado ha sido gracias a los adelantos científicos tras los cuales siempre ha habido complicadísimas formulaciones matemáticas, cada vez más complejas, como las que han permitido el desarrollo de la mecánica cuántica.

Ya no se trata de si todo el mundo va a empezar a considerar a la IA como el nuevo dios, la cuestión es que YA hemos creado un cerebro capaz de resolver formulaciones matemáticas más complejas que las que cualquier humano ha llegado a alcanzar o comprender. Y todo el progreso y el bienestar social del que nos beneficiamos, en un amplio rango de privilegios y servidumbres, se ha conseguido gracias a los abnegados esfuerzos de investigadores y sus descubrimientos científicos, tras los cuales hay muchas horas transcurridas en laboratorios que trabajan con un fluido feedback interdisciplinar.

Todo el desarrollo tecnológico conseguido hasta ahora, para una Astucia Artificial funcionando a pleno rendimiento, será algo primitivo, insignificante e insustancial. La tecnología que puede desarrollar tras resolver los problemas del milenio puede superar exponencialmente cualquier adelanto humano concebido o por concebir; podría autorreplicar su red neuronal multiplicándola por tres, por mil o millones (algo que, en realidad, es como para echarse a temblar).

Creer que el cerebro humano es algo divino, dotado de un algoritmo de infinitas posibilidades, YA ha quedado demostrado ser un pensamiento si no soberbio, pueril, extraviado y fuera de toda comprobación. Todo el arte, la Biblia, el Quijote, la literatura, la música, pintura y escultura sí, nos alivia, consuela, nos ayuda a darle sentido a este regalo de estar dotado de una mente consciente, pero lo que nos ha traído hasta hoy, lo que nos ha permitido sobrevivir a epidemias y tener los hospitales llenos de adelantos que mejoran la salud, en suma, todo el progreso y bienestar hasta aquí conseguido ha sido gracias a los adelantos y los descubrimientos científicos que a lo largo de la historia han conseguido personas inquietas y curiosas en busca de nuevas respuestas a preguntas ya formuladas, ampliando horizontes y expectativas de mejora.

Dejarlo todo... La permanente retroalimentación de la conciencia judeocristiana con esta globalizada emergente conciencia neoliberal, con las posaderas bien asentadas tanto en la selección natural como en la tabla de los diez mandamientos les hace tan fuertes que parece que no hay dios que los tumbe.

La conciencia es una facultad, no revelada o de un hada regalada, es esa capacidad del cerebro que se produce de igual y neuronal modo que la imaginación, la ansiedad o el resto de sus inherentes habilidades que le van a permitir desarrollar la memoria, el razonamiento o el lenguaje. Capacidad que surge, paulatinamente, en el tránsito evolutivo de una vida controlada por los instintos a una mente consciente, que nombra, relaciona, recuerda, con un consecuente desarrollo psicológico problemático, en el que unas veces prevalece el carácter competitivo y agresivo y otras uno más cooperativo y afectuoso. Los diversos tipos de conciencia vienen, pues, determinados por las peculiaridades y características, en general, de cada grupo de individuos y, en particular, de cada uno de sus componentes. Hay mucha gente que ha tenido conciencia social y mucha otra que ha carecido de ella. Los ha habido que, movidos por su conciencia, se han entregado a los demás; tampoco han faltado los que, por el contrario, se han aprovechado del prójimo cuanto han podido a placer. La conciencia que actualmente domina en el mundo va del egoísmo más interesado a la resignación más pusilánime. Elevar o mejorar la conciencia colectiva dependerá de lo bien o mal informada que esté esa memoria (recordando), de lo cabal o disparatado que resulte el razonamiento (relacionando) y de lo claro o confuso que sea su lenguaje de transmisión (nombrando). Con el Covid19 fuimos todos comunistas a planeta completo. Confinados, en cuarentena, pero todos a una vencimos a un virus. ¿Quién descubrirá la vacuna contra esta pandemia neoliberal?

 

 

 

l.

Conciencia y artificios

Exploración de los límites cognitivos, la desmitificación de la singularidad y la reinterpretación de lo que define a la mente orgánica frente a la sintética.

CADA UNO EN SU CASA Y LA IA EN LA DE TODOS

La única manera de afrontar los desafíos ante los que la IA nos va emplazar a la humanidad al completo es precisamente anticiparnos, todos a una, tener un plan preciso para contenerla, alinearla con nuestros intereses y tener un 100% de entorno seguro.

De lo contrario, ¿qué va ser?, ¿qué un solo país o alianza se hace con el invento y extermina al resto, los considerados sus enemigos? Y si tienen la poca cabeza de llegar a hacerlo, desarrollando un armamento ultraletal, lo más seguro es que de inmediato contra ellos mismos se volverá. Sería absurdo, como tantos y tantos conflictos sangrantes que como humanidad hemos padecido y soportado sin cesar.

De lo que con toda seguridad, al 100%, puede llegar a hacer esta maravilla Artificial a lo que muy probablemente llegue a hacer hay un sinuoso, escabroso recorrido, y no está nada lejos en el cercano horizonte.

Ahora mismo en estos momentos, a tres meses del 2027 (ojo al https://ai-2027.com/es), entre los científicos/técnicos que han creado y desarrollado el Artificio y los que mueven los capitales, enormes, para hacerlo realidad no parece haber una sintonía bien definida. Unos dan por hecho que una vez que se consiga el automejoramiento recursivo ahí ya no habrá vuelta atrás y pasaremos, la humanidad al 100%, sin raza ni pueblo elegido, a ser como lo son las hormigas para nosotros cuando hacemos una autopista, ni se nos ocurre preguntarles qué les parece.

Otros creen que, con el tiempo, podríamos conseguir un cierto equilibrio entre los intereses y los progresos suyos y los nuestros (obsérvese que incluso los más optimistas nunca se mojan a todo dar).

El problema, la cuestión del meollo del asunto radica aquí en el «nuestros intereses y progresos». Los progresos de la Inteligencia Artificial, con los que iría adquiriendo intereses propios, si no obedecen a nuestros designios podrían resultar indefectiblemente destructivos para nuestra triste humana condición. Más pronto que no tarde habrá que ver la mejor manera de ir controlando el alineamiento antes de que se nos vaya de las manos.

Ver hasta qué punto nos podemos organizar sin necesidad de robotizar todo el sistema al 100%, ¿hasta qué porcentaje, un 20 un 60%? El peligro que supondría hacerlo al 100% es lo del riesgo existencial, la extinción total. Mejor pensarlo antes de hacerlo que no después ya habiendo perdido el control.

Ahora bien, «nuestros intereses y progresos» como humanidad, ¿esta globalizada en bloques enfrentada humanidad?, ¡¿un solo bloque de estos straussianos, Peter Thiel, Musk, ZackerBezos, Altman, Amodeo, con el capitán naranja a la cabeza comandando la nave?! (Qué miedo, disculpe amable lector, pavor me está causando pensar no ya decir esto).

¿No podríamos hacer todos como en la pandemia, el planeta entero en su casita, con sus pantallas y comodidades cada cual en la medida de sus posibilidades y esperamos a ver cómo lo arreglamos, desde la ONU? Ya tenemos un organismo mundial al que podríamos dotar de muchas más competencias.

Quién sabe y a lo mejor aparece un científico/iluminado/técnico que para cuando salgamos de nuestra segunda cuarentena mundial nos tiene un mundo organizado a la perfección. Con un sistema educativo y sanitario que garantiza el bienestar social, con todos los beneficios del estado de bienestar pero para todos, y en las partes del mundo donde carecen de ello, dotarlo, evitando así la forzosa e imperativa migración.

Vaya usted a saber y puede que ese científico/iluminado/técnico se da cuenta que programar el Artificio para una cosa así de filantrópica, desinteresada y cabal, sale mucho más barato que desplegar la batería del sofisticado armamento que, en realidad, parece ser que nos tienen preparada. (De igual modo hubiera sido mucho más barato haber dotado la franja de Gaza de escuelas y hospitales, museos y polideportivos que no todo lo gastado e invertido en matar y matar.)

¿Tan descabellado sería creer que es posible organizar el mundo entero como si de un solo país se tratara, con lo mejor de Finlandia, Canadá, Nueva Zelanda y Australia, Dinamarca, Estados Unidos, China, Japón, España y Portugal? Lo mejor de cada uno de ellos, paradigma del bienestar social, y mejorándolo en cuanto a tolerancia, respeto, integración, reinserción y comprensión. Un solo país mundial donde cada característica étnica y peculiaridad regional es atendida y respetada bajo la estricta observancia de los artículos de la nueva constitución única y universal.

Desarrollar un programa de gestión global con la próxima versión mejorada de Claude puede ser coser y cantar. Nos lo podríamos permitir con una estructura socioeconómica diseñada para respetar, de verdad, ya de una de vez por todas de verdad, los derechos fundamentales que garanticen la dignidad de todos, de los más de 8.000 millones que ahora habitamos este desordenado mundo tan desigual. Quizás en apenas un mes, seríamos capaces de adquirir conciencia de la envergadura del reto o desafío que como humanidad estamos a punto de afrontar.

Lo que realmente está a punto de hacer la Inteligencia Artificial, con todas sus letras, es una mente, con su propia y ampliadísima agigantada conciencia. Está a punto de hacerlo, si no lo ha hecho ya, al haber aprendido los humanos a replicar el mecanismo del aprendizaje, la capacidad mental, que es el resultado que depende del número de las conexiones sinápticas del cerebro cuando se nombra, se relaciona y se recuerda.

Manejar el número resultante de las interconexiones de 83.000 millones de neuronas, las de nuestro corto y mortal cerebro humano, no es algo que haya humano que pueda hacer. Para eso tenemos máquinas calculadoras. Pues bien, esta calculadora Artificial no solo es capaz de manejar tamaña cifra de ceros seguidos del dos sino del seis y hasta del mil que ella quiera a placer, por inconcebible que pueda parecer.

 

Un artificio espectacular o letal

No escribimos para la comodidad del consenso académico, sino para sacudir el letargo. Ante la mayor encrucijada de nuestra especie, relativizar nuestras capacidades y nuestras leyes ya no es un mero ejercicio filosófico: es una necesidad imperiosa para preservar nuestra autonomía.

Pensamiento crítico sin concesiones

Cada ensayo desmenuza la dialéctica entre el progreso ciego y la supervivencia cultural. Nos alejamos del solucionismo tecno-utópico para plantear las preguntas incómodas que el mercado y la inercia evitan formular: ¿qué significa perder la exclusividad del raciocinio y cómo transformará nuestras democracias?

«La comprensión lectora

Que me digan, que me lo expliquen, que me cuenten y argumenten qué han hecho por la comprensión lectora los grandes padres de la cultura occidental, cuando hasta bien entrado el siglo XX el nivel de analfabetismo y miseria en todo momento ha sido inversamente proporcional al estatus de élites y gobernantes. Desde el padre de todos los padres, Platón, el gran innovador pionero que sugirió y fomentó el gobierno de los sabios sobre el resto de sus congéneres, es decir, los ignorantes y sumisos obedientes pagadores de favores y tributos al rey o emperador.

Hasta bien entrado el siglo XX el gradual cambio de los modelos de sociedades proceden de imperios (egipcio, persa, la hélade, el romano), con una muy bien definida estructura piramidal, con soldados, sacerdotes y dirigentes cobrando de los tributos de ignorantes, devotos y agradecidos súbditos y conciudadanos que conforman el tejido social; hasta llegar hasta el presente y supuesto fin de la historia neoliberal.

Que me cuenten y argumenten qué han hecho desde entonces, desde Cicerón a Santo Tomás de Aquino, San Agustín y toda la escolástica medieval, ¿cuántos siglos de oscurantismo y miseria con una inmensa mayoría de analfabetos gobernados desde púlpitos que han perpetuado mitos, leyendas y patrañas? De ortodoxos a protestantes, asentados en raíces judeocristianas, todos mantienen modelos sociales con privilegios y servidumbres con una abrumadora mayoría de ignorantes e iletrados hasta bien entrado el siglo XX.

Que me digan qué hicieron por la comprensión lectora Spinoza, Descartes, Kant, Nietzsche, todo el corpus filosófico occidental que han defendido y torticeramente fomentado modelos sociales con privilegios y servidumbres, ni te digo ya de la escuela de Vitoria a Xavier Zubiri (libros de texto en institutos españoles en los 70s), hasta llegar al estado del bienestar, con este «perfecto» equilibrio entre un primer mundo que ha venido aprovechándose de todos los recursos del tercer mundo y que se beneficia de los réditos de imperialismos milenarios y colonialismos decimonónicos para que ahora ufanos y orgullosos defiendan «nuestras» fronteras amuralladas con su «perfecto» modelo social.

Que me argumenten y me canten la comprensión lectora los adalides del neoliberalismo, beneficiarios directos de todas sus bondades, capitanes del bienestar social, que se las trae al pairo la desvergonzante acumulación de riquezas de los más privilegiados aunque sea a costa de una, para ellos, inevitable desigualdad social.

Que prolifere la economía sumergida, que no cesen ignominiosos y obscenos números diarios de personas en cayucos y ahogados, que mafias, lobbys, oligarquías operen en el mayor de los secretismos, que la ingeniería fiscal les permita blanquear y evadir capitales e impuestos, en suma, que el constante agravio comparativo no tenga freno ni control, es algo que siempre tendrá la plena justificación moral cimentada en sus milenarias premisas filosóficas de lo necesario, la ley natural y su importancia vital.

Desde lo de la caverna y el sentido teleológico aportado por su primer discípulo llevan siglos y más siglos acogiéndose a los más variopintos y artificiosos discursos para justificar el orden natural de las cosas. El pastor guiando su rebaño, el león descuartizando antílopes, la hiena y el buitre saciándose de carroña.

Que me aclaren, me descifren dónde está ahora la verdadera comprensión lectora. ¿Quién la ejerce y juzga y a beneficio de quién? ¿Serán ahora las élites académicas bienpensantes de la mercadotecnia universal?

El salto cuántico social

El despertar espiritual supone un adormecimiento mental. En el tránsito del pensamiento mágico al pensamiento crítico, a lo largo de unos quince o veinte mil años, hemos ido mejorando la calidad y la cantidad de vida. Se han ido dando saltos en grandes intervalos de tiempo, una de las últimas «revoluciones» antes de la industrial, la francesa, supuso un salto considerable aunque dejando bien claro que prevalecería el cinismo y la manipulación, con un lema que nunca se cumplió, ni hubo verdadera libertad (para todos), ni fraternidad ni mucho menos igualdad para nadie.

La cadena o correa de transmisión de valores y estamentos se ha ido manteniendo con las grandes mentiras de la historia universal, cambiando las cosas para que todo permaneciera igual. Es necesario el salto de una infancia social, donde los integrantes se comportan como adolescentes caprichosos y soberbios, egoístas y competitivos, a una madurez social donde la cooperación y la construcción de un mundo mejor sea posible.

La tecnología que ahora estamos desarrollando está a punto de dar un salto cuántico, todo lo que la humanidad ha conseguido visto en perspectiva viene a ser como una mota de polvo vista desde la luna. Los avances sociales, impulsados por esas revoluciones que han ido perfilando las civilizaciones, han sido hasta ahora comedidos, muy prudentes y siempre complacientes con el poder establecido.

Con el actual escenario de fronteras y encontrados intereses, de no dar un salto cuántico filosófico realista social no va a ser posible enfrentarse al desafío que va a suponer tener que adoptar una visión planetaria y de conjunto global, donde se den ya de verdad de una vez por todas la igualdad y la fraternidad, sin ninguna trampa legal.

Que se queden con sus países con fronteras y banderas; y los demás, la inmensa mayoría, creo o eso espero, nos vamos a África, Australia o Canadá, y a ver si llegamos todos a 2040, aunque sea con Alzheimer o en silla de ruedas, que parece ser que de cualquier dolencia podremos sanar con esta Audacia Artificial; y no se lo quieren creer pero incluso puede que les haga curar de su innata y sociópata Estupidez Natural. ¿Nos quitarán la oportunidad de comprobarlo por su egoísmo, su ceguera, codicia y ambición?»

 

 

 

 

 

 

 

Diálogo abierto y retroalimentación

El ensayo solo cobra sentido cuando interpela al lector. Buscamos un intercambio honesto, riguroso y constructivo con mentes inquisitivas dispuestas a confrontar argumentos y aportar perspectivas diversas sobre este salto evolutivo.